5 reglas de oro sobre cómo buscar un socio (Más vale prevenir que curar)

Consejos para no dormir con el enemigo

5 reglas de oro sobre como buscar un socio

Buscar un socio? Si formar y mantener un matrimonio por años es una tarea titánica –y elogiable, aclaro- imagínese lo que ocurre cuando usted contrae nupcias comerciales con un perfecto extraño.

Además, eso de estar con uno “en las buenas y en las malas” suena bonito. Pero a la hora de la verdad, frente a “las malas”, la mayoría de las personas huyen despavoridas o desaparecen al mejor estilo del mago Houdini.

Por eso, buscar o elegir socio no es fácil. A diferencia de muchos profesionales que aseguran que siempre les fue bien ante esta intrincada elección, confieso que varias veces –dicho en términos coloquiales- metí profundamente la pata.

Y vale aclarar que de la misma forma que disolver un matrimonio, depende las partes, puede resolverse con la misma cruenta pasión que la Batalla de Trafalgar, disolver una sociedad empresarial es complicado.

Hay un conocido refrán que dice:

Al toro no se lo capa dos veces

En consecuencia, basado en mi experiencia con socios latinos, les paso 5 reglas acerca de cómo elegir a una pareja empresarial.

Ojo que estas reglas para buscar un socio no son estáticas, por supuesto, sigo aprendiendo.

Regla Nro. 1: Piense muy bien si usted necesita dinero o un socio.

En  numerosas ocasiones se forman sociedades comerciales donde uno “tiene la idea” y la otra parte tiene el dinero para que la idea levante vuelo en el mercado.

Estas sociedades casi siempre tienen problemas.

Uno de los casos, es cuando el inversionista no sabe bien cuánto dinero necesita la idea para prosperar. Otro, cuando el inversionista quiere involucrarse –léase: meterse- a modificar la idea sin saber lo más mínimo del asunto. Y quizás el caso más peligroso, es cuando el inversionista –si la empresa resulta un rotundo éxito-quiere comprarle la idea a la otra parte y quedarse con el 100 % de la empresa.

Mi consejo es el siguiente:

Si necesita dinero para que su idea sea lanzada al mercado y tenga un par de meses de operatividad, busque un banco no un socio.

Regla Nro. 2: Evalúe el nivel de envidia de su socio.

En toda empresa, sean dos o más socios, es bueno saber que los medios de difusión se fijan más en una persona que en otra.

Generalmente, en quien está más asociado a la idea que generó la empresa, y los reportajes, artículos o menciones de la empresa y el producto, pasarán casi siempre asociados a esa persona, no a todos los socios.

Por consiguiente, si a uno de los socios se le dispara “el chip de la envidia”, prepárese para una batalla interna de chismes y miradas inciertas en las reuniones.

Será como dormir con el enemigo.

Nada se puede hacer contra la envidia, es un tema demasiado humano para solucionarlo en el campo empresarial.

Regla Nro. 3: Muchas diferencias no son sanas.

Quien diga que la vida privada no afecta la vida laboral es porque no tiene familia o trabajo.

Cuando dos personas son extremadamente opuestas resulta difícil establecer una buena sociedad comercial. Porque gran parte de esas diferencias pasan por temas como valores, gestión empresarial y estilo de vida, ingredientes que se respiran día a día entre las cuatro paredes de la empresa.

Dicho de otra forma:

Si usted es una gallina, no haga sociedad con un zorro.

Regla Nro. 4: Prevenga una ruptura y que nadie se ofenda.

Piense por un momento en esto:

Están usted y su socio –felices, por cierto- firmando un acuerdo legal de sociedad, cuando de pronto, en la última página del documento aparece una cláusula acerca de qué se debe hacer en caso de disolución de sociedad.

Conocí gente que se ha ofendido con este punto. Y me pregunto: ¿No vale más prevenir que curar?

Por eso, cuando noto rostros de disgusto ante esta cláusula, aclaro que en lo personal no quiero tener nada que ver con cónyuges o familiares, que ante el deceso de uno de los socios, deseen meter sus narices en la empresa.

Bien vale entonces, en total estado de discernimiento lógico, los socios lleguen a un acuerdo acerca de cuál es la mejor forma de cerrar cortinas.

Regla Nro. 5: Amigos y parientes, los peores socios.

Seré breve en este punto sobre cómo buscar un socio.

Si hay problemas uno pierde al socio y al pariente. Y si no lo pierde, le tendrá que hacer “la sonrisa del perro” cuando en el fondo desearía ahorcarlo con sus propias manos.

Mi consejo es que busque socios que no tengan ningún lazo de parentesco con usted.

Y si no queda otra que armar sociedad familiar, le aconsejo que delimiten las responsabilidades y obligaciones –de forma escrita- por medio de la ayuda de un consultor externo o especialista en empresas familiares, gente neutra que no tenga lazo alguno con la nueva sociedad.

Buscar socio no es fácil. Ya se habrá dado cuenta de ello.

Sino recuerde a Walt Disney, quien decía:

Nunca pude convencer a nadie para que fuera socio de Disneylandia. Porque los sueños tienen poca garantía

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Hans Gallardo
Invitado

Muy acertado artículo acerca de tener un socio 🙂

Mariano Cabrera L.
Admin

Gracias Hans