Economía Artificial

Economia-Artificial

Luego de unos días tremendos, o como yo los llamo “Días Tsunamis” y pronto a convertirme en Lic. en Publicidad, les traigo a todos ustedes un texto que ecnontré por internet y me llamó la atención por la cantidad de información que trae como carga y lo claro que es el escrito. Si bien es un texto largo (recomiendo taza de café por medio) vale la pena leelos ya que contiene cosas muy interesantes.

Espero que los disfruten y poco a poco volveré a la carga!!!

ECONOMÍA ARTIFICIAL O CÓMO APRENDÍ A EMPEZAR A PREOCUPARME Y ODIAR LA BOMBA MONETARIA. CUENTOS DE BANQUEROS CENTRALES: MENTIRAS ARRIESGADAS
Por FERNANDO SUÁREZ

Petróleo a 100 $/barril; oro a 840 $/onza; huevos, pan, leche y alimentos básicos a precios prohibitivos; vivienda inasequible… y bolsas en máximos históricos…

¿Qué está ocurriendo en la economía mundial que no nos están contando… y qué va a ser de nos…?

Desde que la emisión de moneda por los bancos centrales está desligada del oro, situación oficializada por Richard Nixon en 1971, la creación de dinero tiene barra libre…

Imprimir billetes y monedas es cuestión discrecional, y supuestamente racional, de los bancos centrales, esas Instituciones de discurso ininteligible y siesas maneras… quienes, al parecer, más saben de economía y finanzas, al frente del chiringuito encargado de imprimir papel moneda y fijar su precio a corto plazo, de velar por la estabilidad de nuestro poder adquisitivo, de que los precios de nuestra cesta de la compra estén bajo control…

En un contexto globalizado como el actual, las decisiones de política monetaria (cantidad y precio del dinero, objetivos de inflación) no pueden ni deben ser unilaterales, que para eso tenemos al G8, Dueño y Señor de la Escena Económica Mundial, por delegación de las multinacionales…

A finales de la década de los 90 del siglo pasado, la expansión económica y de crédito desencadenó una gran burbuja financiera cuyo mayor exponente fue la burbuja bursátil de las acciones tecnológicas, las puntocom… cuando esta burbuja pinchó en 2000, el dinero que huía despavorido de todo aquello que oliese a bolsa buscó refugio donde pudo: bonos, inmuebles, arte, oro…

Los atentados del 11S y la amenaza de una recesión global de larga duración para purgar excesos empezaron a minar empleo, salarios, precios, confianza… demasiado parecido con la situación económica japonesa desde principios de los 90: caídas generalizadas de precios (deflación, lo contrario de la inflación); despidos masivos; cierre y quiebra de empresas y entidades financieras; pérdida de capacidad de consumo e inversión…

Así que, para evitar que la purga pusiese en solfa los planes de quienes rigen los designios de los seis mil millones largos de rellenamundos (nosotros, los ciudadanos de a pie), nuestros líderes mundiales, siempre tan paternales y solícitos ante nuestras necesidades, decidieron parar en seco los necesarios ajustes de los excesivos disparates cometidos contra la salud económica mundial… buenos y responsables que son estos muchachos calienta-sillones-besa-bebés…

A diferencia de un mundo inflacionista, donde todo sube de precio, los gobiernos recaudan más impuestos (% sobre salarios, que suelen estar revisados por el IPC) y los deudores deben “menos” cuanto más suba el coste de la vida; el mundo deflacionista implica caídas de precios, salarios, recaudación de impuestos y quienes prestan dinero se ven beneficiados al cobrar deudas que valen cada vez “más” cuanto más tiempo pase…

¡Intolerable!, exclamaron nuestros Patriarcas Mundiales… Y empezaron a conferenciar…

“Cierto y verdad que los ajustes son necesarios para sanear los excesos: nada puede subir eternamente de precio sin erosionar la capacidad adquisitiva de los salarios, distorsionar las decisiones de ahorro e inversión ni minar la competitividad de bienes, servicios, empresas, economías…

Pero los calendarios electorales mandan, la conflictividad social y laboral es un factor a controlar férreamente, los planes de redefinición de equilibrios geoestratégicos y energéticos ya están en marcha y para nosotros, los políticos, quienes aspiramos a vivir de la cosa pública, no hay nada peor que se nos tuerzan las cosas del dinero y la economía… las corruptelas y teje-manejes se perdonan y olvidan, pero con el puchero y el techo no se juega…”

Dicho y hecho… tras algunas sugerencias externas por parte del Imperio (léase Yanquilandia), Japón se erigió en estandarte salvador e inició la mayor impresión de moneda en tiempos de paz de toda la Historia: 35 billones de yenes (con “b” de “burrada”), 2.500 dólares por ciudadano japonés, 50 dólares por habitante del planeta, 1% del PIB mundial… como si fuesen billetes del Monopoly, el dinero japonés se creó de la nada… nada respaldaba su emisión… sólo la confianza en que los nuevos billetes recién impresos valían lo mismo que los que ya circulaban y compraban las mismas cosas…

Claro que esta impresión masiva, que duró 15 meses (principios de 2003, primer trimestre de 2004), no fue portada de telediarios ni apareció en los mass media… ventajas del ocultismo financiero… ojos que no ven, dinero de nuevo cuño…

Con los yenes recién salidos de la imprenta, aún calientes, comenzó una vuelta al tablero del Monopoly mundial donde cada jugador cambiaba estampitas… primero se cambió el dinero por deuda pública japonesa y, jugando un poco, se acabó por comprar deuda pública norteamericana, que rentaba más… de esa forma, Japón financiaba el 80% del déficit público norteamericano surgido de los sucesivos recortes de impuestos de la Administración Bush a principios de este siglo…

De arte… los japos prestan el dinero para que los yanquis puedan consumir y endeudarse más gracias a la bajada general de impuestos… al recaudar menos impuestos, la Administración Bush pasa a números rojos, pero financia el déficit emitiendo deuda pública que compran los japoneses con los yenes que acaban de salir de la imprenta…

El consumo norteamericano, que supone las 3/4 partes de su economía, estimuló a las economías que les venden sus productos y servicios: desde el petróleo hasta automóviles, pasando por bienes de equipo, tecnológicos, ropa, calzado… la mini-recesión se salva in extremis cuando la locomotora yanqui vuelve a importar masivamente bienes y servicios europeos, japoneses, indios, chinos…

Estas economías de orientación exportadora (viven de vender fuera lo que producen) también se recuperan y, a su vez, importan bienes y servicios de otros países… ¿no es un cuento idílico…?

Pero (siempre hay alguno ¿verdad?) las importaciones de EE.UU se pagan con dólares… ingentes cantidades de dólares que reciben los exportadores y que venden a sus respectivos bancos centrales a cambio de la moneda local (lógico, hay que pagar salarios, materias primas, etc)… pero esos cambios de moneda implican, por definición, apreciación de la moneda local frente al dólar, lo que encarecería comparativamente las exportaciones futuras haciéndolas menos competitivas…

¿Solución…? Los bancos centrales que reciben los dólares de las exportaciones a Yanquilandia, para evitar que sus monedas locales suban (se aprecien), emiten masivamente moneda local y mantienen estable su tipo de cambio respecto del dólar… soberbio… todo el mundo se lanza a imprimir billetes, papeles sin valor que se intercambian y aceptan como si fuera el oro de Moctezuma… pero sin oro…

China, Japón, Rusia, India son ejemplos de impresiones masivas de dinero mediante el proceso descrito… El Banco Central Europeo, en cambio, decidió imprimir menos y dejar más apreciar el euro respecto al dólar, por aquello de pagar más barata la factura energética y mantener la fortaleza cambiaria heredada del marco alemán…

Y todo el mundo feliz… ¿Todo…? No…

Tres aspectos deben tenerse en cuenta:

1º) Emitir masivamente moneda crea inflación y los salarios pierden poder adquisitivo…

Para evitar que los salarios se adapten a la inflación (a través de la negociación salarial colectiva, por ejemplo), se “cocinan” estadísticas de inflación (léase IPC) “convenientes” o se juega con los impuestos… lo que valía 100 pts en diciembre de 2001, valía 1 euro en enero de 2002… y esa inflación es la que realmente se percibe por el ciudadano de a pie, por quien hace la compra o se toma un café en un bar (que no sea el del Congreso, claro)… aunque nos vendan un IPC del 2 ó el 3%…

Cuando ya no se puede “cocinar” más, se pasa al Plan B: el Bienestar ilusorio o la “ilusión monetaria”:

Si mañana me doblo mi renta disponible (sueldo, por ejemplo), podré comprar/gastar/invertir el doble que hoy… pero si tod@s nos doblamos el sueldo mañana, los precios doblarán también (+ ó -), porque es imposible que de hoy a mañana se puedan fabricar y poner a la venta el doble de bienes y servicios, por lo que el ajuste entre demanda y oferta se realiza, como siempre, vía precios…

El problema surge cuando los precios realmente suben sin que suba la renta disponible ordinaria (salarios, el efecto riqueza o Pigou de las especulaciones/inversiones no me vale)… para llenar el carrito de la compra con el mismo sueldo (mileurista, con suerte) cuando todo vale más y el kilo de pimientos o calabacines cuesta 3 euros, se pide fiado…

Efectivamente, ante la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, en España al mismo nivel que hace 10 años, nuestros Amos y Señores Financieros nos facilitan crédito: nos invitan a endeudarnos a tipos de interés muy bajos (incluso la mitad que la inflación que nos cuentan) para poder seguir llenando el carrito de la compra… y en un alarde de inusitada generosidad promocional (2×1), nos venden de paso un pisito que pagaremos cómodamente en 30 años y que, además, como se revaloriza ad infinitum, nos permite pedir prestadas cantidades adicionales para gastar y consumir en otros menesteres, desde unas vacaciones a un nuevo coche…

Los Bancos Centrales y los Gobiernos nos pusieron una cama… el dinero que buscaba refugio y lo encontró en el ladrillo nos la hizo… y nosotros mismos nos metimos en ella y nos tapamos con las colchas y edredones de deudas que nos “regalaban” por ser tan maj@s y complacientes…

Y que cada cual termine el cuento como prefiera…

Hemos suplido la falta de renta disponible con deudas, hipotecarias y/o personales, en la confianza de que todo sube siempre menos la roncha que vamos dejando atrás… Hemos sucumbido al frenesí consumista de vivir por encima de nuestras posibilidades gracias a las deudas, a deber y a que nos deban, seguros de que este sistema no puede quebrar y olvidando que nada es eterno y que la seguridad futura escapa a nuestro control y viene prestada y malvendida por quienes rigen nuestros designios… entre todos la matamos y ella sola morirá…

2º) Las ingentes cantidades de dólares que fluyen desde EE.UU a los países exportadores tienen que “reciclarse” en activos denominados en dólares, desde acciones e inmuebles a bonos y sus derivados…

Las masivas compras de deuda pública norteamericana por parte, fundamentalmente, de China, India, Japón y países exportadores de petróleo han permitido que las rentabilidades de esa deuda fuese anormalmente baja durante años…

Precios de bonos y rentabilidad van en sentido inverso: cuanto más suba de precio un bono, menor será su rentabilidad, y viceversa… ante la creciente demanda de bonos norteamericanos de largo plazo para reciclar los dólares de los exportadores, sus precios estuvieron subiendo y subiendo… y bajando, por tanto, sus rentabilidades… Hay más dólares que deuda se emite, por lo que hay que comprar deuda ya emitida, al precio que sea…

La paradoja (la aberración, diría yo) es que los tipos de interés a largo plazo tan bajos(rentabilidad de los bonos) han sido aprovechados por los consumidores norteamericanos para seguir devorando bienes y servicios, refinanciándose, rehipotecándose. Cabe recordar que los tipos de referencia hipotecaria más usados en EE.UU son las rentabilidades de la deuda pública (bonos) a 10 y 30 años…

Más consumo, más dólares que reciben los exportadores, más compras de bonos, más subidas de precios de los bonos, menos tipos de interés… a mayor consumo y más endeudamiento, menores tipos de interés a largo plazo (rentabilidad de los bonos, reitero)… ¿hasta cuándo…?

Sólo es cuestión de tiempo que EE.UU deje de ser considerado un país solvente… es más, sólo es cuestión de tiempo que EE.UU deje de ser solvente…

O se reduce el consumo o aumenta el ahorro… y en el caso yanqui, lo primero es antes…

Por otro lado, un descenso en el consumo norteamericano arrastrará a las economías de orientación exportadora, que dejarán de venderles bienes y servicios y, por tanto, de recibir dólares… lo cual hará subir las rentabilidades de los bonos y producirán ventas masivas, como las vividas hace unos meses…

3º) Los tipos de cambio entre divisas reflejan la Paridad del Poder de Compra (PPC) de bienes y servicios denominados en una moneda en términos de otra, los diferenciales de inflación y de tipos de interés entre ambas y las preferencias de inversión del capital móvil, en base a los retornos esperados de las alternativas de inversión y a la varianza de éstos (máximo retorno esperado con menor varianza)…

Por lo tanto, siempre que los activos domésticos y externos sean sustitutos imperfectos en los portafolios de los inversores, un cambio en su oferta relativa requerirá un cambio en los retornos esperados, que se producirían a través de ajustes del tipo de cambio y/o de las tasas de interés internas.

Puesto que los bonos domésticos y extranjeros no son perfectamente sustitutivos, el tipo de cambio es determinado en el proceso de equilibrio de la oferta y la demanda total de los valores financieros en cada país (dentro de los cuales se encuentra el dinero). El tipo de cambio es considerado como el determinante principal de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Así, un excedente (déficit) en la cuenta corriente representa un alza (baja) en la manutención doméstica neta de activos foráneos, lo cual a su vez afecta el nivel de riqueza, que a su vez afecta el nivel de la demanda de activos, quien afecta a su vez al tipo de cambio. Por lo tanto, el tipo de cambio incorpora en sus términos de referencia al mercado de valores, la balanza por cuenta corriente, el nivel de precios, y la tasa de acumulación de activos.

Dicho esto, la depreciación del dólar frente al resto de divisas de referencia refleja los twin deficits (déficit por cuenta corriente y fiscal), el diferencial de inflación (inflación real, no la que venden las estadísticas), el apetito inversor por activos denominados en dólares y, además, el diferencial de riesgo como moneda de reserva…

La relación directa entre la revalorización del oro y la depreciación del Dollar Index (devaluación encubierta del dólar) es innegable: mientras el dólar pierde valor en términos de oro y de otras divisas, las deudas contraídas por EE.UU se reducen en términos reales; es decir, se debe el mismo importe en dólares, pero dichos dólares valen menos en términos de otras divisas y ajustados al nivel de inflación norteamericana…

La devaluación encubierta del dólar permite a EE.UU seguir endeudándose por encima del 500% de su PIB, mantener su frenético nivel de gasto y consumo financiado por el resto del mundo y, paradójicamente, defender al dólar como moneda de reserva internacional, debido a la enfermiza relación de dependencia entre la demanda norteamericana de bienes y servicios extranjeros y la sumisión exportadora de éstos… al fin y al cabo, oro, petróleo y soft commodities cotizan en dólares…

Efectivamente, en un mundo artificialmente reflacionado, donde todo sube de precio menos los salarios, los ingresos por exportación recibidos en dólares que cada vez valen menos se reducen en términos reales, por lo que sólo queda la alternativa de subir precios nominales: petróleo a 100 $/barril, oro a 840 $/onza…

¿Especulación…? Sin duda… todos los días se negocian contratos por más del doble del petróleo producido diariamente en el mundo (unos 85 millones de barriles de crudo), al fragor de un bull hot market estimulado por impresiones masivas de dinero que llega a los mercados financieros en trailers…

Ya lo dijo Ben “Helicopter” Bernanke, quien ganó su apelativo en su famoso discurso “Deflation: Making Sure It’Doesn’t Happen Here”, realizado el 21 de Noviembre de 2002, ante el National Economists Club en Washington (http://www.federalreserve.gov/boardDocs/speeches/2002/20021121/default.htm):

“Like gold, U.S. dollars have value only to the extent that they are strictly limited in supply. But the U.S. government has a technology, called a printing press (or, today, its electronic equivalent), that allows it to produce as many U.S. dollars as it wishes at essentially no cost. By increasing the number of U.S. dollars in circulation, or even by credibly threatening to do so, the U.S. government can also reduce the value of a dollar in terms of goods and services, which is equivalent to raising the prices in dollars of those goods and services. We conclude that, under a paper-money system, a determined government can always generate higher spending and hence positive inflation.”

“Como el oro, los dólares tienen valor sólo en el supuesto de su oferta estrictamente limitada. Pero el Gobierno norteamericano tiene una tecnología, llamada imprenta (o su equivalente electrónica), que permite producir tantos dólares como se deseen sin coste alguno. Incrementando la cantidad de dólares en circulación, o incluso amenazando creíblemente con hacerlo, el Gobierno norteamericano puede reducir el valor del dólar en términos de bienes y servicios, lo que equivale a elevar los precios en dólares en bienes y servicios. Concluimos que, bajo un sistema monetario fiduciario, un determinado gobierno puede siempre generar mayor gasto y, por tanto, inflación positiva”

Y se queda tan pancho…

Luego, añade:

“Of course, in lieu of tax cuts or increases in transfers the government could increase spending on current goods and services or even acquire existing real or financial assets. If the Treasury issued debt to purchase private assets and the Fed then purchased an equal amount of Treasury debt with newly created money, the whole operation would be the economic equivalent of direct open-market operations in private assets. “

“Por supuesto, en lugar de recortes impositivos o aumentos de transferencias, el gobierno podría incrementar el gasto en bienes y servicios o incluso adquirir activos reales o financieros. Si el Tesoro emite deuda para comprar activos privados y la Fed compra por el mismo importe la deuda emitida por el Tesoro con dinero recién creado, la operación completa equivaldría a una operación de mercado abierto en activos privados”

Es decir, la Fed de Bernanke está dispuesta a seguir lanzando dinero desde helicópteros, inyectando liquidez ad infinitum, financiando así los ajustes en precios de activos (reales y financieros) denominados en dólares, empobreciendo a los norteamericanos con la pérdida brutal de poder adquisitivo del dólar a cambio de sostener su insano consumismo financiado con deudas, deudas que cada vez valen menos en términos de otras divisas…

¿De verdad piensan Bernanke & Co que éste es un proceso eterno, sin fin…? Sin final feliz, me temo…

Cuando el resto de economías huyan despavoridas del área dólar (bolsas, bonos, etc) y los precios de los activos reales y financieros se ajusten brutalmente a la baja, la Fed intentará monetizar la deuda norteamericana que ya nadie querrá: comprará su propia deuda emitida con dinero recién impreso, lo que precipitará el colapso final del dólar y de la economía de EE.UU (y alguna más)…

Crash & Crisis are knocking the door…

No es un proceso de hoy para mañana… y los ajustes, duros y brutales, podrán durar años… hasta que volvamos a un sistema de justiprecios, donde las cosas vuelvan a valer lo que realmente cuestan…

Mientras tanto, bienvenidos a la Economía Artificial donde pierden muchos y ganan unos pocos… como siempre… mantengan abrochados sus cinturones, el aterrizaje va ser de emergencia…

Por FERNANDO SUÁREZ
Fuente: SerenityMarkets

 

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3 Comentarios En "Economía Artificial"

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lelio
Invitado
ojala las cosas fueran tan simples, lamentablemente vivimos en una democracia, y en una democracia, el que promete mas y cuenta mejores cuentos sale ganador, con consecuencias nefastas. yo vivo en estados unidos y si el gobierno hubiera intervenido para tratar de frenar la burbuja immobiliaria, todo el mundo se hubiera quejado hasta el infinito. hasta que los gobiernos no dejen de intervenir en cuestiones sobre las que no tienen competencia seguiremos con los problemas de siempre, y si no me creen agarren un libro de historia y vean que la historia se repite constantemente una y otra vez. saludos… Leer más »
Cebolla
Invitado

Es excelente, sobre todo para personas como yo, que soy un lego. Sobre algunos conceptos voy a tener que volver porque están en finlandés.

Nation
Invitado

Es un texto brutal. No solo en la extensión sino en el valor de su contenido “que no se puede pagar con dinero”.

Gracias por compartir este texto con nosotros. Un saludo.

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